Tanner
¿Cómo podía explicar lo que sentía en el pecho? ¿Cómo podía decir con una sola palabra la felicidad que me dominaba y no me permitía pensar en nadie más que en Blair y en mí? ¿Cómo podía comprender lo que estaba pasando si parecía que estaba en uno de mis tantos sueños?
Admiré por enésima vez a Blair, profundamente dormida y en calma a mi lado, luciendo como un bello ángel y respirando tranquila, asegurándome que todo era más real de mi lo que mi mente estaba dispuesto a aceptar.
Aún se