"¡Acción!”.
Vestida de seda, la princesa Amanda jadeó dramáticamente al ver a su esposo por primera vez en su vida. Ella despertó ese día, dándose cuenta de que había renacido el día de su matrimonio.
Con nada más que el anhelo en sus ojos, sus labios temblaron mientras lo llamaba:
"¿Príncipe Lark?". Una lágrima cayó por su mejilla mientras se arrojaba hacia su esposo en un dulce abrazo.
"Príncipe mío, esta vez no me iré de tu lado", murmuró sin querer el personaje de la princesa Amanda,