Capítulo 38 Viejo rico
Gabriela no podía creerlo.

Después de años de ver su casa desde fuera, ese día, por fin, iba a entrar. La casa de su padre volvía a ser suya.

Mientras Kyle la conducía al viejo barrio, Gabriela no pudo evitar recordar los días en que sus padres aún estaban vivos.

Se le llenaron los ojos de lágrimas, reconociendo que esto no habría sido posible si no fuera por el hombre que tenía a su lado.

Se giró hacia Kyle con adoración y le dijo: "¿Te he dicho que te amo?".

Una lágrima cayó
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