“Te deseo”. La confesión de Kyle y sus acciones fue muy clara para ella; que la llevara a su hogar con su familia habló más que sus palabras.
Efectivamente, el corazón de Gabriela estaba acelerado, especialmente porque Kyle prácticamente había confesado su amor contra su oído. Más que solo la declaración, su aliento caliente y su olor varonil eran suficientes para inquietarla.
Con el rostro sonrojado, ella se volteó hacia Kyle, quien le acarició las mejillas y le propuso: “Comamos ahora, Gaby”