Capítulo 6

El ruido de la puerta acompañado de risas hizo que ambos despertáramos de aquel trance en el que nos sumimos, él se puso de pie alejándose de mí, me sentía confusa, nerviosa, aliviada de que fuéramos interrumpidos y a la vez, decepcionada.

Miré hacia la puerta los chicos nos miraban algo extrañados, les dediqué una sonrisa la cual me devolvieron, comenzaron a darse pequeños besos mientras se susurraban cosas, desvié la mirada sintiendo mis mejillas calentarse, la imagen de lo que casi pasa, me llego con fuerza

– Nos vemos Erin–

– Adiós Amber, saluda a Hazel de mi parte–dije con una sonrisa

– Claro, deberías llamarla, se queja mucho de que te extraña–reí levemente ante eso

– Lo haré–ella asintió, se dio la vuelta marchándose

– Yo también debería marcharme–comentó haciendo que lo mirase

– No, espera aún hay algo de lo que tenemos que hablar–dije levantándome, colocó su mano en mi mejilla, sonrió negando

– Por hoy descansa, vendré mañana por la tarde–besó la comisura de mis labios, lo miré impresionada, no hizo ningún comentario, lo escuche despedirse de mi hermano, llevé mis dedos hacia mis labios, ese hormigueo seguía ahí, al igual que la sensación en mi estómago.

Suspiré dejando los platos en el fregadero, me apoyé en la encimera con los codos, enterré mis dedos en mi cabello, la cabeza me dolía, habían sido tantas emociones en menos de dos horas

– ¿Estás bien?–me sobresalte al escuchar a Aiden detrás, me gire contemplándolo, asentí forzando una sonrisa, con el rostro serio se acercó a mí sin dejar de mirarme– Mientes, cuéntame, ¿Por qué volviste tan pronto?–me quedé en silencio debatiéndome si contarle o no, volví a suspirar revolviéndome el cabello, era algo que no podía ocultarle

– Cuando llegamos a su casa, conocí a su familia–comencé algo nerviosa, él asintió– Su madrastra… Resulto ser Grace–el silencio reino entre ambos, vi como su cuerpo se iba tensando, sus ojos se ensombrecieron

– Finalmente consiguió la vida que tanto quería–comentó después de un rato con cierto tono de rencor, respiro hondo intentando controlar todo lo que sentía– ¿Qué harás?– lo miré sin comprender– ¿Terminaras con tu novio?–me quedé callada, por mucho que quiera alejarme, no podía perder la oportunidad de acabar con la deuda

– No, por supuesto que no, ella… No arruinará mi relación–dije con determinación, él solo asintió, besó mi frente, murmuró un, buenas noches y se marchó saliendo de la cocina, sabía que ahora mismo, necesitaba procesar el hecho de que en cierta forma, ella haya vuelto a nuestras vidas, tras doce años de ausencia, volví a suspirar, también yo debía procesarlo.

Removía sin mucho ánimo mi café, estaba agotada, apenas había podido dormir algo, cada vez que lo conseguía soñaba con el reencuentro de anoche, o fragmentos del pasado donde aparecía ella, pero todos acababan en aquel día, donde se marchó para no volver.

En todo el día, no tocamos el tema en absoluto, era como si pensáramos que por no hablar de ello, se esfumaría, que seguiríamos como siempre, pero sabía que no era así. El timbre de casa sonó sacándome de mis pensamientos, fui hacia la puerta, antes de abrirla me detuve, mis mejillas se tiñeron de rojo, el casi beso de ayer vino a mi mente de golpe.

Sacudí la cabeza, no era momento para eso, no tenía tiempo para pensar en un absurdo beso, abrí la puerta, quedé totalmente sorprendida, iba vestido de forma diferente, unos jeans negros ajustados, una camisa vaquera con los primeros tres botones abiertos, se veía realmente atractivo

– ¿Puedo pasar?, ¿O te quedarás babeando por mí?– cuestionó mirándome con una sonrisa burlona,

– Egocéntrico–dije por lo bajo avergonzada, me hice a un lado dejándolo pasar, fuimos hacia el salón

– ¿Y mi cuñado?–preguntó sentándose en el sofá

– Primero que nada, no es tu cuñado–dije sentándome a su lado– Segundo, tenemos que hablar con respecto a nuestro contrato–

– Comprendo si quieres anularlo–

– No, deseo seguir con ello–lo interrumpí, me miró impresionado– Sé que resulta extraño, debido a Grace–apreté mis manos con fuerza– Pero de verdad que necesito el dinero–

– ¿Para qué lo necesitas?–nos quedamos en silencio, desvié la mirada hacia la fotografía que había en un mueble, sonreí con tristeza contemplándola

– Mi padre tenía cáncer, durante tres meses lucho con todas sus fuerzas, sufrió quimioterapia, medicamentos que lo dejaban casi drogado, operaciones–me quedé callada sintiendo un nudo formándose en mi garganta, mis ojos se humedecían a cada palabra que iba diciendo– A pesar de todo eso, mi padre falleció, tengo una deuda con el hospital de 50 mil dólares–

El silencio nos envolvía desde hace un buen rato, solo se escuchaba el tic tac del reloj de pared, en ningún momento había apartado los ojos de la fotografía, me sobresalte al sentir sus dedos en mi rostro, pero lo que más me sorprendió era que estaba llorando, y no tenía idea de en qué momento comencé a hacerlo.

– Quédate tranquila, seguiremos adelante–dijo limpiando mis lágrimas con la yema de sus dedos, asentí quedando absorta en sus ojos

– Gracias–susurré con una pequeña sonrisa la cual me devolvió

– ¿Qué harás con respecto a ella?–suspiré poniéndome de pie, necesitaba alejarme, su perfume estaba dándome esa sensación de embriaguez, sus caricias un hormigueo en la mejilla y en mi estómago aquella sensación que no me agradaba

– Me tragaré mi orgullo, y la trataré como la señora Tucker–dije encogiéndome de hombros, él asintió, se quedó callado como si estuviera pensando en algo

– Ayer comentaste, que ella le dijo a tu padre que te odio desde el instante que supo de tu existencia–asentí– ¿No crees que pudiste escuchar mal?, no me malinterpretes–dijo ante mi mirada de enfado– Es que me cuesta creerla, ella siempre que habla de sus hijos, lo hace con amor, con añoranza– suspiré, negando con la cabeza

– Te diré sus palabras exactas, Odio en lo que me he convertido a tu lado, yo te amaba, todos mis sueños se fueron a la b****a desde el instante que me quede embarazada de Erin–me quedé callada un momento, mi voz se había quebrado– Cuando supe de su existencia la odie tanto… Yo no quería hijos, pero la tuve únicamente por ti–mi pecho ardía con intensidad, mis lágrimas caían sin cesar, tenía los puños apretados, me dolía y me llenaba de rabia

– Así que todo lo que decía era mentira, ahora comprendo, porque cuando mi padre le ofrecía pedir vuestra custodia ella se negaba–

– Eso era porque jamás le importamos–volvimos a quedar en silencio, respiré hondo colocándome todo el cabello a un lado

– Bien, hoy volveremos a repetir la cena, ¿estarás preparada para ello?–cuestionó poniéndose de pie, se acercó a mí mirándome fijamente, suspiré asintiendo

Después de un rato se marchó, me quedé sola con mis pensamientos, las horas pasaron más rápido de lo que quisiera, volvimos a quedar a las siete, suspiré contemplando mi armario, esta vez tenía que ponerme algún vestido mío, no podía volver a repetir el que me compro.

Finalmente elegí uno corto llegaba a la mitad de los muslos, color azul cielo, de gasa, con escote de hombros caídos, era bastante sencillo, pero no importaba, me di una ducha, me arregle el cabello con algunos bucles, me maquille de forma sencilla, me vestí y calce con unos bonitos zapatos de tacón de charol en negro.

De camino a su casa otra vez, iba echa un manojo de nervios, no me sentía preparada para tenerla otra vez cara a cara, no sabía si podría controlar mi impulso de salir huyendo, o de gritarle todo lo que tenía dentro guardado para ella. Más rápido de lo que me gustaría, llegamos, me quede contemplando la imponente mansión con miedo, nerviosismo, esta vez no, nos esperaba fuera el mayordomo, el bajo del coche, me abrió la puerta con galantería, me ofreció su mano la cual acepte saliendo.

– ¿Preparada?–cuestionó a lo que negué con la cabeza, él sonrió acariciando mi mano con suavidad

– Estaré a tu lado, cuando sientas que estas al límite, aprieta mi mano y nos iremos enseguida–asentí soltando un suspiro, sin soltarnos, fuimos hacia la puerta de la casa.

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