—¿En qué piensas? —Gisela me sacó de mis pensamientos.
—Nada, solo me quedé un poco ida —medio reí, aunque quizás reía para no llorar. Miré la fogata de esos chicos y me pregunté si James estaría ahí.
—¿No es Blake? —pregunta Gisela. Miré en dirección hacia donde miraba ella. Ahí venía Blake con una bolsa en sus manos, dirigiéndose a nosotros.
—Sí. Hola, Blake —lo saludé. Me sorprendía verlo aquí. ¿Cómo supo dónde vivo?
—Buenas noches... oh, hola... Gisela, ¿cierto?
—Así es. —noté que Gisela