52. AL CALOR DE LA IGLESIA
Alma
Era como si la vida quisiera ponerme a prueba con los retos más difíciles, primero mi hermano Francisco, después Claude y sus “juegos”, luego la boda y ahora Emilio contándome sobre esta llave y una posible desgracia para todos, aunque todavía no entiendo qué pudo dejar el padre Ocampo bajo llave… a menos que… No, imposible, él jamás lo haría ¿O sí?
—Alma, nos toca.
Cuán distraída debía estar con los últimos acontecimientos que no vi en qué momento llegó Francisco, mas él no lograba sos