48. Tienes un amigo
Penelope
Camino sin rumbo por la manada, mi mente un torbellino de emociones contradictorias. La rabia y la tristeza luchan en mi interior, y mis pasos me llevan inconscientemente al lugar donde Nick y yo estuvimos hace unos días, donde todo parecía estar en calma.
Al llegar, el recuerdo de nuestra conversación, de la paz que sentí en sus brazos, se estrella contra la realidad de lo que acaba de suceder. No puedo contener más mis emociones y me dejo caer en la hierba, abrazando mi vientre mientr