Punto de vista de Aidan
Tasha se despertó con mis gritos, no esperé a que dijera nada, agarré la sábana y me la até en la cintura como pude, con la otra mano agarré del brazo a Tasha. Ella chilló, se quiso soltar, pero la jalé con fuerza hasta la puerta.
—Aidan, me lastimas, me estás lastimando, suéltame, ¿cómo puedes hacerme esto después de lo de anoche, después de que insististe en que me quedara?
—Cállate, Tasha, no digas una palabra más, no abras la boca.
—Aidan, me arrastras como si fuera