Una leve sonrisa se dibujó en el rostro de Catalina mientras observaba la mirada inquisitiva de Fu Jingyun.
Al oír esto, Fu Jingyun la miró con desconfianza.
Esta mujer había dicho anteriormente que el patógeno dañaría a Jiang Sese, pero ahora decía que el efecto era mínimo.
Él realmente no sabía qué creer.
Sin embargo, no importaba lo que ella dijera, la seguridad de Jiang Sese era la principal preocupación de Fu Jingyun.
Recordando la cara pálida de Jiang Sese aquella mañana, Fu Jingyun s