Las emociones de Jiang Sese tardaron en calmarse. Dio medio paso atrás y se secó las lágrimas. “Lo siento. No puedo mantener la calma”.
Sabía que todos se preocuparían porque lloraba así, pero no podía controlarse.
“Está bien”. La Señora Jin le dio unas suaves palmaditas en la espalda: “Sé que estás preocupada por tu madre, pero llorar no solucionará nada. Además, volverá sana y salva con nosotros cerca”.
Las palabras reconfortantes de la Señora Jin hicieron que las lágrimas de Jiang Sese