“¿Esperar? ¿Cuánto tiempo más tenemos que esperar?”. La Señora Jin suspiró con fuerza. “Tu padre y yo estamos bien. Me preocupo por ti”.
El Amo Jin y la Señora Jin eran los que más sentían pena por Jiang Sese.
Jiang Sese sonrió ligeramente. “Mamá, Papá, no se preocupen por mí. Estoy bien”.
“No me parece. Tenemos que encontrar la manera de traer a Fengchen a casa”. La Señora Jin no quería alargar más la situación. Tenía miedo de que su hijo mayor se casara con otra mujer.
“Mamá, todavía t