Abrí los ojos lentamente tratando de acostumbrarme a la luz que entraba por la enorme ventana junto a la cama, pero fue mala idea ya que cuando lo hice, mi cabeza comenzó a doler, sentía que miles de agujas pinchaban mi cerebro. Gemí de dolor e intenté moverme, pero fue imposible, estaba boca abajo y sentía un peso sobre mí, moví la cabeza y me quedé estática al ver a la persona que se encontraba junto a mi durmiendo plácidamente.
Todo me comenzó a dar vueltas, al punto de que pensé que vomitar