Cap.
Lucía mira con ansiedad el reloj de pared de la cafetería en la que ha decidido ir personalmente en busca de un cappuccino, una decisión que comienza a lamentar al ver que aun tiene a cinco persona por delante. Y ciertamente la paciencia no suele ser su mejor virtud, sobre todo cuando se tarta de hacer una fila.
—Disculpe, ¿Puedo pedirle un favor? —pregunta una mujer que carga a su beba detrás de la empresaria.
—Sí, mientras esté a mi alcance —responde Lucía preguntándose de qué puede tratarse.