Tony sabía que no podía hacer nada ante la visita de esos dos buitres.
— Parece que tus amigos no pudieron resistir el encanto de nuestro pequeño paraíso vaquero, ¿Crees que esta vez hayan traído sus propios caballos de fuerza?
Marjorie soltó una risa nerviosa.
— Tony, por favor, sé amable.
— ¿Yo? Siempre soy amable, soy prácticamente un ángel con botas de vaquero.
El Porsche se detuvo, y Blake emergió, luciendo tan fuera de lugar como un pingüino en el desierto, se dirigió directamente hacia