Juan miró a su hijo y le dijo.
—¿Nos sentamos?
Lucas asintió con la cabeza y se sentó en la otra esquina del sofá, mientras Juan lo hacía en la otra.
Juan notó la curiosidad con que su hijo le miraba el rostro y le dijo.
—Lucas, ¿Deseas hacerme una pregunta?
El niño asintió con la cabeza.
—¡Perfecto! Pregunta lo que quieras.
— ¿Por qué eres tan grande?
—¿Te parezco muy alto? Mido 1,92. No sé, quizás lo heredé de mi padre, él también es muy alto.
—Yo también soy alto, las personas piensan que te