Capítulo 95: Debes casarte.
Karim colgó la llamada para que no supieran con quien estaba hablando y miró molesto al hombre que tenía en frente por haberlo interrumpido en un momento tan especial.
—¿Qué está haciendo aquí, padre? —inquirió viendo como el Emir caminaba de un lado a otro por el despacho mientras que Farid se quedó en la puerta, como siempre actuando como si fuera la sombra de Hudad.
—Este palacio sigue siendo mío, puedo entrar donde quiera y cuando quiera, no lo olvides príncipe heredero.—espetó el Emir