Capítulo 88: El recuerdo de una adúltera.
Rania no pudo decir ni una palabra más para suplicar por un techo para ella, porque Hamza la envolvió en un fuerte abrazo de repente dejándola asombrada.
La chica hubiera esperado que Hamza la echara a patadas, que la repudiara o incluso que llamara a su tío Idris para no tener que hacerse cargo de ella, pero fue todo lo contrario.
—Tío… —murmuró mirándolo a los ojos y se emocionó cuando vio que Hamza estaba llorando. —Lo siento mucho, siento que esto haya afectado tu nombre. — se disculpó