Capítulo 64: Otra vida en su vientre.
Las manos sudadas, el corazón acelerado y un nudo en la garganta que le impedía respirar con normalidad. Rania empezaba a sentir como sus nervios la dominaban y no había manera de controlarlo.
Después de una semana en Arabia Saudí, la futura Emira tuvo la suerte de encontrar una ginecóloga norteamericana, que le daría toda la discreción que necesitaba para un asunto tan delicado y que la tenía cada vez más ansiosa.
—¿Qué… qué pone doctora… estoy…?
La ginecóloga levantó la vista de la prueba