Capítulo 53: Abre las piernas...
Toda su piel estaba erizada por la manera como su esposo la miraba. Se habían subido a una bonita limusina y el príncipe la hizo sentarse delante de él, para poder mirarla durante el trayecto.
Rania había visto el deseo reflejado en los ojos azules de Karim muchas veces, pero no como en aquella ocasión. Había lascivia en su mirada, una sombra de perversión que la mantenía más sombría que de costumbre, algo que la asustaba, pero también la excitaba.
El vestido que Karim había elegido para ella