Había tenido que salir muy temprano de la habitación para desayunar con un nuevo cliente que Dante había conseguido aquí.
Me costo mucho levantarme de la cama viendo a la mujer que tenía a mi lado dormir plácidamente. A mi mente vino las pocas veces que la había visto en la empresa.
Nunca le había prestado tanta atención como ayer que llegamos aquí. Su cabello negro, su nariz perfilada, sus ojos zafiros, sus labios gruesos, su cuerpo voluptuoso y su sonrisa.
Verla sonreír y hablar tan efusiva