—¡Señorita Nahomi! ¿En qué puedo ayudarla?
—Quería saber si deseas comer conmigo hoy.
—¿Yo?
Alicia se sintió sorprendida por la invitación de aquella mujer.
—Así es.
—Es que yo...
—Por favor, quería hablar contigo.
Alicia no pudo negarse.
—Mmm, está bien. ¿A qué horas nos vemos?
—En 20 minutos. Ahora te mando en mensaje la ubicación del restaurante.
—Está bien.
Nahomi colgó el teléfono. Alicia pensó que no le daría tiempo de ir a casa a cambiarse, pero eso no le preocupaba, sino el que Nahomi su