CAPÍTULO 79. El milagro.
Nate ni siquiera sabía cómo se sentía en aquel instante. Aquella mezcla de esperanza y desesperación se lo estaba comiendo vivo, pero ya no había alternativas, ya no había más tiempo, lo único que quedaba era pedirle a Dios que en aquellos meses el cuerpo de Blair se hubiera fortalecido lo suficiente como para trabajar por sí mismo.
El doctor lo hizo pasar a la pequeña sala, y se mantuvo a su lado todo el tiempo mientras los demás integrantes de su equipo retiraban todos los tubos y las máquina