CAPÍTULO 64. Los recuerdos más hermosos
Nate se levantó de la cama y caminó despacio hasta la ventana mientras se restregaba la cara. Detrás de él Blair se envolvió en la sábana y trató de alcanzarlo. Imaginaba que estaría molesto y dolido, y sabía que aún le faltaba mucho para saber toda la verdad, pero antes de que pudiera decirle otra palabra tuvo que ahogar un jadeo de sorpresa cuando aquel hombre se arrodilló frente a ella y se abrazó a su cintura.
—No me lo digas...
—¡Nate!
—¡Maldición Blair, ya no puedo más! ¡Ya no puedo con t