CAPÍTULO 23. Sin tiempo
Era difícil ponerlo en palabras, simplemente no había nada en ella, ni siquiera aquel nerviosismo inicial que tanta gracia le había hecho. La primera vez le había dicho que estaba bien si no quería acostarse con él, que entonces podía marcharse. La segunda vez hasta le había pedido permiso para sentirse como de verdad quería, para hacérselo como de verdad quería. Y como a la tercera va la vencida, por supuesto que en la tercera la había cagado monumentalmente.
Y ahora estaba allí, frente a lo q