SAMAY
Sujeta con una mano mi cintura y con la otra acerca el glande a mi entrada y cierro mis ojos mordiéndome el labio inferior..
—Mírame—demanda—quiero que me mires mientras te penetro.
Abro los ojos haciendo lo que me pide y la luz del fuego le favorece manteniéndome en la pose que me tiene.
Absorbo la rudeza que emana y lentamente va atravesándome con la polla que con el mero capullo podría darme un nuevo orgasmo. Duele cuando me expande, abre y mis paredes lo reciben mientras tenso tod