PUNTO DE VISTA DE RAFE
Veth me miró y, por un horrible segundo, vi la muerte en sus ojos.
Estaba de pie en el umbral de la cabaña de la curandera, su rostro antiguo esculpido en piedra, sus ojos lechosos fijos en algo que no podía ver. Detrás de ella, los otros Videntes se movían como sombras, susurros como el viento entre las hojas secas.
Orin sostenía un cuenco con un líquido humeante, Sera aferraba un manojo de hierbas que no reconocí. Sus rostros eran sombríos, sus movimientos lentos y deli