Jordan avanzaba por los pasillos con la intención de dirigirse a la oficina de Reinhardt. La estructura del lugar no era muy diferente del cabaret anterior, así que pudo deducir cuál sería la oficina del mafioso.
Sin embargo, al girar una esquina, la figura de Simone apareció a lo lejos, caminando hacia una de las habitaciones privadas. Llevaba el cabello recogido de forma descuidada y sus hombros caídos hablaban de un peso que llevaba a cuestas.
Simone dejó la puerta entreabierta al entrar,