Don Javier eligió a Jasper para que lo acompañara esa noche y estaría con él también los días siguientes. Jasper, con su juventud y belleza casi desconcertante, estaba sentado al lado de aquel hombre, sonriendo y asintiendo con amabilidad, mientras Don Javier le hablaba de cosas sin mucha importancia y lo halagaba por su apariencia atrayente.
Jasper debía mantenerse cerca de él en todo momento, escuchando y mostrando interés, hasta que Don Javier decidiera llevarlo a una habitación privada. Per