C128: No te tomes confianzas conmigo.
Reinhardt permaneció quieto, aún encima de Jordan, mirándolo profundamente. Su expresión era inescrutable, pero su mirada parecía examinar cada gesto del joven que tenía debajo. Con una voz llena de reproche, dejó escapar una pregunta que sonó más como una acusación que como una simple curiosidad.
—¿Qué pretendes, campesino? —sus palabras eran ásperas, carentes de toda dulzura—. ¿Por qué estás pidiendo eso?
Jordan sostuvo la mirada de Reinhardt sin apartarla. Tragó saliva antes de responder, si