Ocho más treinta minutos de la noche, enfundada en un vestido color negro, que dejaba al descubierto sus hermosos hombros, el cabello castaño recogido a la perfección, el escote entre su pecho que no era vulgar y todo un mundo adelante en el que seguramente, su opinión y su fuerza iban a intentar ser pisoteados. El mundo a su alrededor ya no importaba más. Del brazo de su primo, Cristal llegaba aquel lugar en el que no debía de haber espacio para su esposo, Brandon Lambert. Justamente la celeb