Cristal levantó sus cosas sin esperar por su esposo. Si tan solo ella le hubiera dado la mirada se hubiera dado que la única intención que él tenía era de decirle que hacían buen equipo, que no había nada que ellos no pudieran a hacer pero lamentablemente se daba cuenta que Cristal era más orgullosa de lo que él imaginó podía ser.
—Hey, Brandon, ¿podemos hablar un minuto? —Preguntó Enrique.
—Sí, ¿sucede algo?
—Es urgente. —Comunicó el hombre caminando adelante haciendo que Brandon lo siguiera.