Y tal como Brandon lo había dicho, la señora Victoria ya esperaba por ellos con una inmensa sonrisa en el rostro. Como si no hubiera pasado, como si ella jamás hubiera sido la responsable de tantas cosas malas que le pudo haber hecho a su hijo.
Desde esa distancia podía ver a su hijo siendo feliz con Tábata, el tiempo había pasado y todo lo que se podía saber es que su hijo había olvidado a Cristal por completo. Cristal, una mujer que solo pretendía quedarse con la gran fortuna de los Lambert.