Mundo ficciónIniciar sesiónAlejandro Gaitán era casi de su tamaño, de cabello castaño oscuro y piel morena. Ese día había cambiado el acostumbrado traje por una chaqueta de cuero, y parecía muy dispuesto a perder la diplomacia que lo había caracterizado hasta ese momento.
—Te preguntaría por qué demonios un abogado como tú frecuenta tanto este maldito museo —gruñó sin siquiera saludarlo—, pero los dos sabemos mu







