Habían pasado dos días, Agatha estaba desesperada, no sabía nada de Azzael, Lucifer la abrazaba y tratando de consolarla, el espacio se abrió y entró Azzael, Agatha se puso de pie y corrió a sus brazos llorando –
AZZAEEEL!!! -Agatha lo besó mientras lo abrazaba –
Tranquila princesa estoy en casa, Azzael miró a Lucifer y su sangre se heló no esperaba encontrar al príncipe del infierno con Agatha, trató de disimular su nerviosismo –
Hermano… que gusto verte – Muriel se acercó y lo abrazó –
Muriel