A la mañana siguiente Agatha estaba durmiendo abrazada al ángel mientras susurraba
Azzael, amor por favor no vayas, Azzael – el ángel la miraba acariciando su cabello, mirándola con ternura –
Azzael tiene mucha suerte… - una lágrima brotó del rabillo del ojo de Agatha, mientras susurraba el nombre de Azzael, el ángel la tomó en sus dedos y la miro detenidamente – ¿porque su amor es tan fuerte? –
AZZAEL!!!! – Agatha despertó llorando él ángel la abrazó tratando de calmarla mientras ella respiraba