(13)
–¿¡Un hotel!?–Le gritó con fuerza.–¿Quién demonios cree que soy?–Le pregunté ofendida. Él solo sonríe con esa cara de diablo que tiene.–Soy tu jefe.–Me susurra al oído.–Y si quieres ganar más dinero, tendrás que tirar todo esté apestoso orgullo que crees tener.–Él me hace sentir emocionada y al mismo tiempo ofendida.
–No lo creo tener.–Le contesto alejándome un paso de él.–Lo tengo, y si me permite, me iré.–Le aviso saliendo del consultorio, mientras estaba completamente enojada. No podía