39. De vuelta en casa 1
Andrea dibujó un corazón en el vidrio empañado, sus dedos dejando un rastro en la condensación causada por la lluvia que caía afuera. El gesto, casi infantil, contrastaba con la tensión que sentía en su interior. Giró hacia su hermano, buscando en sus ojos la seguridad que tanto necesitaba.
—Gracias por creerme —murmuró sobre el repiqueteo de la lluvia contra el techo del auto.
—No tienes nada que agradecer. Estaré tras de ti, apoyándote, cada vez que me necesites, y haré lo que me pidas sin pr