10. Juego peligroso
El sonido de cristales rompiéndose resonó en la casa cuando Andrea y su hermana volvieron de clases. Alarmadas, se apresuraron hacia el despacho, donde el jarrón de la dinastía Ming yacía hecho añicos en el suelo. Javier y Efraín, enzarzados en una pelea, salieron de la habitación sin reparar en su presencia.
—¡Basta ya!— gritó Alfredo—¿Qué demonios les pasa a ustedes dos?
Andrea observó cómo Javier, con el labio ensangrentado, se apartaba de Efraín.
—¿Alguno va a explicar qué está pasando?— in