LETIZIA DELPHINE
Sabía que ni siquiera había sentido toda su longitud, y aun así ya era grande.
—¿Te gusta?
Se me cerró la garganta, y aunque quería protestar o quejarme, no pude. Había perdido por completo el control de mi cuerpo.
—No… ¡Blaze!
Intenté resistirme, pero era como si no pudiera oírme. Volvió a tocarme.
—Claro, quieres convencerte de que no te gusta nada de esto, pero estás más mojada que antes, Letizia. Y eso que te corriste hace poco.
Aparté mi mano de él. Me empujó hacia abajo y