—Miguel, baja tú, yo iré a estacionar —Laura intentó que su voz sonara natural.
Miguel arqueó una ceja. —¿Tú me golpeaste y no quieres responsabilizarte?
Era obvio que quería huir.
¡No sería tan fácil!
—¡No es eso! —Laura lo negó inmediatamente.
Solo se sentía avergonzada.
¡Claro que se responsabilizaría!
—¡Entonces iré contigo a estacionar! —dijo Miguel con indiferencia, ignorando al grupo que esperaba afuera.
Laura se mordió el labio. —Bájate ya, estás sangrando mucho.
Este hombre era tan dram