“Mmm, delicioso.”
Sarah empezó a disfrutar del tazón de sopa preparado con amor por Devan. Cada sorbo lo saboreaba con calma, y la carne suave del costillar se deshacía en su lengua como si fuera mantequilla.
“¿Te gusta, amor? Si quieres, mañana te la vuelvo a preparar.”
Devan le sonrió con ternura al ver a su esposa comer con tanto apetito. Sabía que el pequeño dentro de ella también estaría feliz.
Mientras tanto, Mamá María los observaba desde el extremo de la mesa, su mirada cargada de cinis