"Devan, ¿qué estás haciendo?" gritó mamá María al entrar repentinamente en la habitación de su hijo. Sobre todo al ver la posición en la que estaban y a Sarah arrodillada entre sus piernas.
Sarah, al escuchar esto, se apresuró a soltarse y se puso de pie, arreglándose la ropa. Bajó la mirada, confundida sobre cómo explicar la situación, especialmente ante la señora que ya había malinterpretado todo. Sin embargo, Devan en ese momento parecía muy tranquilo y rodeó la cintura delgada de Sarah para