La madrugada se había convertido en un cúmulo de sensaciones satisfactorias. La noche había sido un despliegue de control y estrategia: primero con Ivy, después con la mujer que yacía a mi lado, completamente agotada. Había cerrado el círculo de la noche con un dominio total sobre cada escenario que había tocado. Todo había salido tal y como lo había planeado.
De repente, una vibración en mi teléfono interrumpió mis pensamientos. Estaba a punto de ignorarla, pero el nombre en la notificación me