Mundo ficciónIniciar sesiónLa voz de Adrian me resultaba tan relajante, que después de un rato logré olvidarme de la imagen de Xander. La conversación entre Adrian y yo, como siempre, se sentía tan natural como respirar. Desde que éramos niños habíamos tenido esa facilidad para entendernos. Cuando pienso en cómo empezó nuestra amistad, no puedo evitar sonreír. A veces parecía increíble cuánto habíamos cambiado, pero al mismo tiempo, cuánto seguíamos siendo los mismos.







