Dentro del restaurante...
Beth había ido a recibir una llamada a un rincón apartado del restaurante.
—Mamá, no te preocupes por el dinero —Beth tranquilizó la voz frenética de su madre—. Arreglé todo.
Durante semanas, su madre había bombardeado a Beth con preguntas sobre cómo había conseguido dinero para el trasplante de hígado. Beth no podía soportar revelar la verdad: no le diría que había firmado un contrato con Alex para ser su esposa por un año. Esta revelación solo empeoraría la salud ya