~Mia~
Rodé sobre la hierba seca, intentando liberarme de las cuerdas que me ataban, pero fue en vano. El corazón me latía con fuerza y, al mismo tiempo, el sudor me cubría desde la coronilla hasta la planta de los pies. Las hojas secas y la arena se me pegaban a la piel por el sudor en el que estaba empapada.
Oía disparos y gritos de mis enemigos a lo lejos, pero no tardaría en quedar atrapada en aquella espesura.
El misterioso desconocido que me salvó había desaparecido sin dejar rastro tras d