Mundo ficciónIniciar sesiónTomé el brazo de Mehmed y lo senté, muchas personas nos miraban pero se quedaban callados en cuanto miraban mis ojos advirtiendoles que si se atrevían a decir algo les arrancaría la lengua larga que tenían.
_ Y ahí están los ojos locos de la señorita Jalifa, das miedo Zaya.
Mehmed se rió de mí, Iris no pudo evitar hacerlo y acompaño a mi querido amigo. Las personas dejaron de vernos y se ocuparon de sus







