Mundo ficciónIniciar sesiónLa chaqueta en el suelo antes de que llegaran a la puerta. Los dos riéndose cuando él calculó mal el ancho del marco y tuvo que ajustar el ángulo con una precisión que no era tan perfecta como de costumbre.
—Eso no fue… —empezó él.
—¿El arquitecto más preciso de Villarejo? —dijo Valentina, con la voz de quien contiene la risa y no lo consigue del todo.
—Era un ángulo







