La mente de Shen se aturdió por un momento, incapaz de procesar lo que veía, su bella luna, su rubia de ensueños, yacía inconsciente entre angostas paredes, sobre un delgado catre, su boca se notaba hinchada, y todo al costado de sus mejillas el rojo producto de golpes era evidente, la mordaza que obviamente se notaba que pertenecía a un “juguete sexual” le repugno, aunque más lo preocupo el ver la sonda que ingresaba por su nariz y la cual estaba conectada a una bolsa como de suero, pero que cl
Cristina López
Queridas lectoras, recuerden que muchas de mis historias estan relacionas entre si, por si quieren saber mas de Teodoro Ledezma, les recomiendo leer LA DULCE PRNCESA.